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Cuidando del Cuidador

Autor: Psic. Adriana Ishel Rojas

En algún punto de nuestra vida, la mayoría de las personas, podremos encontrarnos en la situación de cuidar a alguien, por ejemplo, a nuestra madre o padre o alguna otra persona que lo requiera por tener alguna condición de discapacidad, enfermedad, entre otras que le hagan dependiente.



Ejercer cuidados puede ser una situación temporal o puede prolongarse en el tiempo. Así mismo, podría ser llevada a cabo por un profesional o como sucede en algunos hogares, por parte de alguno de los familiares más cercanos. La persona cuidadora es quien asume la responsabilidad del cuidado total de la persona dependiente, lo que provoca cambios en su vida, y lo deseé o no, pasará casi todo su tiempo, ejerciendo cuidados.  


Por ello hoy en día es muy importante encontrarle una respuesta a la siguiente interrogante ¿Quién cuida del cuidador? Y es que, si bien esta actividad puede resultar gratificante y la persona puede encontrar satisfacción al ayudar; el ejercer cuidados también resulta abrumador y es un trabajo altamente demandante. Por lo que la persona cuidadora empieza a relegar sus propias necesidades y, en consecuencia, su salud física y psicológica se empieza a ver afectada.  


Una de las principales circunstancias que afecta la salud de la persona cuidadora, es el aislamiento, la persona cuidadora no tiene tiempo para socializar, o bien, el tiempo que puede emplear para ello u otras actividades de ocio, puede preferir ocuparlo para descansar. Lo cual, le puede hacer sentir sola, aislada o bien abandonada por los demás. Y es que es importante que la persona cuidadora pueda compartir su responsabilidad o bien encontrar otros apoyos en los que pueda conseguir un espacio para ella. Según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), es difícil ejercer cuidados, 97 de cada 100 son cuidadoras, lo que implica que estas mujeres tengan que ejercer cuidados a más de un familiar cercano, junto al cuidado y crianza de hijos e hijas, sosteniendo roles y cuidando como maestras, enfermeras, niñeras, y aumenta la carga de trabajo y, en la mayoría de las ocasiones, sobrepasando sus capacidades.  


Por ello, es vital dar la importancia que merece a la salud física y psicológica de la persona cuidadora. Es importante que busque espacios en los que pueda realizar actividades de autocuidado, ocio, y crear una rutina que le favorezca. En algunos casos es importante acompañarse de un profesional de la salud mental, que ayuda a la persona cuidadora a incorporar este rol y a asumir los cambios que esto puede provocarle o provocar en su vida. 


Del mismo modo, es importante que, como sociedad, concienticemos acerca de tan importante labor y que, aunque se haga con pasión, amor y deseo de servir, es una ocupación que implica un agotamiento físico y mental, por lo que irónicamente el cuidador también debe ser cuidado. 


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Fecha de publicación: 04/08/2023