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La otra cara de las mujeres

Autor: María Pía Rodríguez Regordosa

Cada año, cuando llega el mes de mayo, las familias se concentran en celebrar a las mamás. México es un país en el que la figura de la madre tiene un lugar muy especial y, por eso, el 10 de mayo puede paralizarse la ciudad por la cantidad de festejos que hay para agradecerle su labor en el desarrollo de las familias.


La sociedad, muchas veces, se ha centrado en la madre que está en el hogar y que cuida de todos los detalles para que cada miembro de la familia pueda estar confortable y sentir que tiene un lugar, sin embargo, hoy quiero reconocer a un grupo de mamás que forma parte del 38% de hogares en el Estado de Puebla (ESDIFAM, 2012) y que con su labor comprometida, esforzada, incansable y dedicada transforman la vida de muchos seres humanos.  Me refiero a las mujeres jefas de familia, que, por distintas causas como la viudez, la separación o el divorcio, enfrentan día a día grandes retos de la vida cotidiana. Son valientes para resolver los problemas, audaces para equilibrar las demandas del trabajo y la familia, artistas para sacar lo mejor de cada momento y circunstancia, generosas en el afecto, profundas para encontrar sentido a la vida y alivio al sufrimiento. Estas mujeres, admirables por lo que hacen día a día para sacar adelante a sus hijos, muchas veces con el abandono o maltrato del papá, van contracorriente ya que, lamentablemente, en nuestro país no existe un marco jurídico y laboral que las proteja y les permita satisfacer con tranquilidad las demandas de los innumerables roles que tienen que desempeñar todos los días. Justo por el desgaste grande que viven y no acaba, a veces se cansan, tienen deseos de renunciar, se desaniman, se muestran irritables o desconectadas, muchas veces se sienten solas... 


Está demostrado científicamente que para ser resilientes para afrontar la adversidad las personas necesitan tener redes de apoyo de familiares y amigos que las sostienen en los momentos difíciles.  Seamos esa red de apoyo que provee a estas mujeres con ternura, comprensión, afecto, ayuda incondicional; seamos empáticos, miremos con amor su circunstancia y, en la medida de nuestras posibilidades, seamos alivio y bálsamo en sus vidas. Ellas te lo agradecerán, no quieren ser guerreras valientes, solo quieren ser felices y sentirse dignas y merecedoras de la vida que siempre soñaron. Va un abrazo con respeto y reconocimiento para cada una de ellas.


Facebook: Pía Rodríguez 


Instagram: @pia0471




Fecha de publicación: 03/05/2023