Por César Daniel Cruz Bartoluchi
Entre 1990 y 2020, la población urbana de México casi se duplicó. Al mismo tiempo, los centros de las ciudades mexicanas perdieron 2.5 millones de habitantes. Lejos de ser datos contradictorios, ambos fenómenos describen una tendencia que puede afectar las decisiones de cualquier negocio: la gente no dejó de existir, pero se desplazó hacia las periferias.
La reflexión parte de un estudio publicado en Nature Communications que analiza 69 zonas metropolitanas con datos de cuatro censos del INEGI. De acuerdo con el texto, las distancias promedio dentro de las ciudades son hoy 28% mayores que hace tres décadas debido a la pérdida de densidad. También calcula un desplazamiento hacia afuera de aproximadamente 6 metros por año, por cada kilómetro de distancia al centro.
Para quien planea una tienda, una bodega, una sucursal o una ruta de reparto, esto no es solo contexto urbano. Es una herramienta de planeación. Si los puntos de venta se ubicaron pensando en dónde estaba la densidad hace 10 o 20 años, puede que hoy estén demasiado adentro. Y si el cliente se aleja, la logística de última milla, los traslados de personal y los costos de atención también se modifican.
El autor plantea tres preguntas útiles para revisar la estrategia comercial: ¿la huella física del negocio sigue respondiendo al mapa actual?, ¿el costo de servicio está absorbiendo una distancia mayor?, ¿el pronóstico de demanda por zona parte de una distribución que ya cambió?
La dispersión urbana es una tendencia con dirección conocida y, por ello, puede incorporarse a la planeación de los próximos años. Revisar dónde vive hoy el cliente —y no solo dónde vivía antes— puede dar pistas más útiles para tomar decisiones sobre ubicación, servicio y crecimiento.
*Fuente citada por el autor: Peraza-Mues, G.G., Resendiz, E., Figueroa-Soriano, R., Prieto-Curiel, R. y Ponce-López, R. “Scaling and Population Loss in Mexican Urban Centres”, Nature Communications (2026). doi:10.1038/s41467-026-75780-5.